Saturday, October 22, 2011

My Happy Ending

Soy feliz.
Jamás me sentí de tal manera. Todo el mundo es un sueño, la gente son ángeles.
Antes no me sentía así.Mi mundo era una pesadilla y la gente eran demonios.
Siempre odié a todo el universo, y a mi misma.
Odié a mi familia ya que el sentimiento era mutuo.
Mi madre quedó encinta sin desearlo, pero al ser de una familia ultra católica, concebían el aborto como un pecado abominable. Por eso nací, porque Dios lo deseó, no así mis padres.
Mi madre falleció durante el parto, y mi padre me odió desde ese momento por "haber matado yo a mi madre".
La única persona que me quería era mi hermana.Sin embargo ella tampoco pudo soportar a mi padre y las continuas discusiones, por lo que se marchó y me abandonó.
Estudié en el colegio, no obstante nunca tuve amigos y mi nivel de aprendizaje era bajo. Mala estudiante...y sin amigos...
Nunca nadie quiso estar conmigo por ser una chica "rara".
En clase lo único que hacía era contemplar el mar que veía desde la ventana; brillante, profundo, misterioso, e inmenso....nada sabía que había en sus mas oscuras profundidades.


No tenía amigos, ni familia., ni estudios....


Un día conocí a un chico en un parque que solía frecuentar  para quedarme sentada y leer durante horas.
Llegó de pronto, y me pidió que le encendiera un cigarrillo. Tenía algo de romántico eso....él tenía que agachar la cabeza, pero no apartaba los ojos de los míos, era como una reverencia....me hizo sentir como una reina por un instante.
El humo que emanaba de nuestros cigarrillos creó una atmósfera mágica entorno a nosotros.

Durante el verano él fue todo lo que deseé.
No hablaba, pero yo tampoco, preferíamos silencio mientras él me besaba, acariciaba, tocaba....no obstante, nunca le dejé cruzar esa línea fina entre amor y deseo.
Cuando el cielo estaba cubierto por un manto de terciopelo negro, estábamos en la playa, él y yo solos. Yo observaba el mar, que en ese momento parecía la oscuridad misma. La luna era nueva. No había luz, solo oscuridad,  el sonido de nuestras respiraciones y el ruido de la muerte de las olas.
Él intentó cruzar la línea prohibida....yo le apartaba y él volvía...
Le pedí que parara, pero vi en sus ojos una lasciva determinación. Le intenté empujar y escapar, pero me flaquearon las fuerzas...Intenté gritar ,pero el ahogó mi grito con su mano.
Falda subida, pantalones bajados..... Yo sollocé.... pero nadie me oía...
Mis lágrimas se derramaban y su sudor también....

Jamás conté lo ocurrido, ya que, a él no lo volví a ver, mi padre diría que soy una puta y una provocadora, y no tenía amigos....mi soledad fue mi confidente...



Me independicé.
Con 18 años me fui de casa para no volver nunca más.
Empecé  a trabajar de camarera en un lúgubre bar por el día, y por la noche tocaba el piano en un restaurante de categoría.



Cuando el frío del 25 diciembre penetraba dentro de mis huesos, seguí trabajando en la solitaria cafetería.No tenía con quien celebrar ese día, así que no me importo (no mucho) trabajar. Esa oscura y nevada noche no había casi nadie conmigo, solo un viejo, un policía y un borracho.
Estaba leyendo un libro de 1015 páginas cuando la puerta se abrió de golpe, empujada por un viento colosal, y del telón de nieve apareció un hombre. Era alto, fuerte, moreno, con ojos negros, y una sonrisa pícara.
El libro se me cayó al suelo con un golpe sordo en medio del tenue silencio.
El hombre me miró.Nunca supe si fue por mí o por el ruido que causó el libro que sonó como un terremoto.
Con voz entrecortada pregunté si deseaba algo.
-Si....desearía .....a usted.
No sabía ni como se llamaba, pero no me importó.
Me enamoré de sus ojos abismales.



Una noche, cuando  la gente comía,bebía y bailaba, y mientras cantaban mis tripas, tenía la garganta seca, y mis dedos danzaban sobre el teclado, una pareja se acercó a mi y me pidió que tocara una canción. La mujer me tendió un billete y yo cuando fui a tomarlo entre mis manos, levanté la mirada para mirarla a la cara.
Reconocí sus ojos.....era mi hermana.


Después de esa gran noche, mi hermana y yo hablamos sobre nuestras respectivas vidas y el tiempo que perdimos por la separación...
Ella se convirtió en mi mejor amiga.



No obstante, mis días de soledad, hambre, frío....no terminaron.



Después de meses y meses, yo seguía viviendo en mi destartalado hogar y trabajando duramente. Era insatisfactorio.
Pero cuando veía al hombre, este me satisfacía de una manera que el dinero no puede.
En cambio mi hermana vivía bien; tenía una casa enorme,vestidos bellos, resplandecientes joyas, largos viajes....todo era caro. Esto era gracias a su marido, el hombre que estuvo con ella la noche que me pidieron que tocara una canción.


Pasó un año.
El hombre me pidió matrimonio.
Yo acepté.
¿Se puede ser más feliz?
Nos íbamos a casar en una iglesia católica junto al mar.

Día de la boda.
Mientras el sol descendía, yo subía las escaleras que daban a la iglesia.
Parecía que subiera al paraíso....
Al llegar al vestíbulo, un hombre en las sombras, me cogió del brazo con sus largos dedos.
Tuve escalofríos....
-Soy el marido de tu hermana.
Un presentimiento...
-Quería advertirte.
...horrible.
-Nos ha engañado a ti y a mi...ella...está ..con tu prometido....es su amante.
Las lágrimas brotaron   de mis ojos...y mi corazón se marchitó.
-Quería que lo supieras,...yo...yo seguiré con ella, la amo a pesar de este incidente...la amo haga lo que haga ella.
¿Debería hacer eso yo? ¿Casarme con mi prometido a pesar de su cruel engaño? Él es todo para mi.


Me encaminé al altar.
Miraba al frente.
Llegué junto a él.
"Debo perdonar....le quiero" .


-Sí quiero.-dijo él con su profunda voz y su sonrisa pícara.
Le miré. Miré al marido de mi hermana, miré a mi hermana.
-Si...Si odio!
Le tiré el anillo al que iba a ser mi amado marido.
Le tiré las flores a  mi hermana.
Corrí escaleras abajo....Me deshice el moño...Rompí mi vestido...Miré el mar teñido de rojo por el cielo crepuscular, con el sol escondiendose tras el horizonte.
Quería esconderme con el Sol...quería escapar de la tierra y bajar al mar...Ya no tenía nada que me retuviera, ya no estaba anclada a nada ni nadie.


Me metí en el mar...sus olas abarazabn mi cuerpo...el agua iba tapando mi ser como una fina manta de seda azul...
A medida que me adentraba en el océano, como si fuera unas escaleras que me llevara a un mundo extraño, mi cabeza se metió debajo del agua....abrí los ojos y vi ese mundo que tan poca gente ve....bajaba poco a poco... mas oscuridad...mas abajo..mas presión... me ahogaba....solo escuchaba el latido de mi corazón que cada vez se iba ralentizando..puede que el tiempo debajo de ese mundo fuera más lento....mas presión...mas presión...mas lento mi latido....mas oscuro el mundo.... mi ultimo latido....en un segundo vi sus profundidades..vi ese mundo oscuro...ese mundo colosal...ese único mundo...mi mundo.


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