Londres. Es el año 18…..
¡El año no importa, ni donde, solo importa el qué!
Hacía un frío glacial ese invierno, tan frío como mi corazón…
Empezaré desde el principio, como toda historia, sin embargo, los acontecimientos sucedieron de tal modo que me es difícil ordenarlos, puesto que todo es un laberinto en mi monótona vida, o lo que se supone que era monótona.
Tenía ya edad para casarme, no obstante no me interesaba en absoluto, puesto que no amaba a nadie y era feliz con mi independencia, pero en esa época no es lo primordial los sentimientos, lo importante son los créditos.
Mi familia quería juntarme con alguien de “provecho”, es decir, no importaba si era guapo,inteligente, gentil,amable,educado,sensible,lleno de entusiasmo…lo único lleno que debía tener era el banco. Es un horror, más es la lúgubre realidad.
Mis padres encontraron al “hombre perfecto”.
Era unos años mayor que yo y provenía de una familia “de bien”. Los deseos de mis padres se cumplieron, pero mis exigencias no quedaron satisfechas. Dudo de si querían un furuto “sin pesares” para mí, o para ellos mismos…
Debo decir que, ese joven era todo….¡excepto joven! Era un chico en el cuerpo de un anciano; lento,aburrido, serio, triste…Pero iba a ser mi futuro marido….
Una noche, presa de la agonía de mi corazón, rompí a llorar…me imaginé que me inundaba en mis propias lágrimas, y parecía posible porque no cesaba de llorar, era una lluvia y mis ojos las nubes.
Pero mis padres me “consolaron” revelándome que se casaron por las circunstancias y no por amor… “querida, eso es tan irrisorio, lo importante es el estatus!”
De repente dejé de llorar..la lluvía amainó, pero brotó en mi una ira…las llamas florecieron de mis entrañas…
Fui a la calle, no aguantaba la presión en mi propio hogar…¡qué locura fue!
No había nadie en las oscuras calles…y con razón.
La nieve casi me impedía moverme, no obstante por el fuego de mi ira sentía o creía que podía derretir los copos de nieve que me rodeaban.
Daba grandes zancadas, pero a medida que el fuego de mi enfado se apagaba, mis pasos se acortaban …y como el fuego murió, el frío nació.
Empecé a tiritar….todo era un manto blanco…tuve escalofríos.
De golpe, emepzó a llover..eran agujas de critales…
Estaba empapada, por ello deseé que me secara.
“Moriré ahogada?”
Un viento helado silbó…era una melodía tétrica. Me quedé pretrificada como una estatua pálida. El viento deshizo mi moño, entonces mis largos y rubios cabellos bailaron al son de la trsite melodía del viento.
“Moriré?”
Supongo que esa no era mi hora…o la muerte se retrasaba.
El que llegó a tiempo fue una sombra…¿un chico? ¡¿mi futuro marido?!
Me cogió, pero no como en los cuentos de hadas “en sus fuertes brazos”.No, me tomó como un saco de patatas.
De la oscuridad de la noche, pasé al brillo de una chimena encendida.
.
Estaba dentro de una pequeña casa, y esa persona que me salvo de las heladas garras del frío, no era en absoluto, mi “querido” marido.
Era todo lo que quise; guapo, inteligente, músico (tocaba el piano) divertido, enérgico…
Me preguntó por qué estaba fuera y yo le conté toda esta historia terrorífica.
Le pregunté su misma pregunta.
-Fui a ver a mis padres.
-¿Al bosque?
-Bajo tierra…
-Ah, ¿son mineros?
-Están muertos.
Me sentí estúpida.
-Oh…-fue lo que logré que mi voz escupiera ¡pero era un “oh” cargado de sentimiento!
Él dijo-si quieres a alguien, lo quieres ver cada día.No hay impedimentos. Se hacen locuras por un ser querido.
Tomé lo último que dijo y le besé.Esa noche hubo mas que besos.
Hacer ESO sin estar casada y además comprometida era un pecado, pero adoré esos actos pecaminosos…
Al día siguiente presenté mi héroe a mi familia.Yo solo hice una pregunta:
-¿Podemos casarnos?
Ellos solo hicieron una pregunta:
-¿Joven, tiene usted dinero?
-No, soy prácticamente pobre.
Miradas de desaprobación,meneos de cabeza…
-No, no podeís.
Mi corazón se partió en mil y un pedazos….pero los recomponía visitando a mi héroe…y continuamos pecando.
La noche antes a mi boda,él me dio un collar con una llave.
-Con esta llave abrirás tus recuerdos sobre nosotros y mi corazón.Siempre será tuya.
El día de mi boda fue el peor día de mi vida.Iba con un largo vestido blanco que me recordó a la nieve de esa noche en la que casi muero…tuve escalofríos. Yo quería vestirme de luto.
Las nubes se tornaron grises y empezó a llover.Me recordó a la noche en la que casi muero…lloré de melancolía.
Mientras recorría la iglesia para llegar al altar, tocaron la canción nupcial,pero me parecía una canción funeraria, recordé la tétrica melodía viento de la noche en la que casi muero…
Llegué.
El cura habló.
“Estamos aquí reunidos…”
Como odiaba a los presentes…
Me di cuenta que había llegado el instante en el que el decía si quiero, no me di cuenta puesto que pensaba en mi héroe…
-Si quiero- dijo mi “amado” con tono de asco.
Dos lágrimas resbalaron por mis mejillas.
-Si quiero-¡que remedio!
“Quien no esté de acuerdo para que Dios una a estos amados en sagrado matrimonio que hablé ahora o cayé para siempre”
Mis labios rojos se despegaron lentamente…apreté con fuerza mi ramo de flores…
-Oh-era un “oh” cargado de resentimiento…pero sonó como un hilo de voz.
“Yo os declaro marido y mujer”
Fue mi sentencia.
“Puedes besar a la novia”
Mi marido fue a besarme….y puse delante de mis labios mi ramo de flores.
Con una mano saqué del ramo un cuchillo…lo tenía escondido…pensaba no utilizarlo porque estaba segura de que mi héroe llegaría en el momento justo y me salvaría…..mas no fue así.
Fue como un relámpago en la iglesia…
“Si no puedo ser de mi héroe..no lo seré de un monstruo”
Gritos.
El relámpago cayó en mi corazón. Un río de sangre tiñó de rojo mi vestido. Caí. Miré el techo de la iglesia que cada vez parecía mas alto y mas alto y alto….
- FINAL 1:
Las puertas de la iglesia se abrieron de golpe.
Era mi héroe,pero no llegó a tiempo…no me pudo salvar…
Me tomó es sus brazos…yo sangraba… sangre y mas sangre…todo quedó encharcado de rojo..un lago de sangre…
Tomé la llave que tenía al cuello con mis manos temblorosas y él tomó las mías..
“Siempre tuya, siempre podrás abrir mi corazón”
- FINAL 2:
Las puertas se abrieron de golpe y apareció mi héroe.
Vio la escena y corrió a mi. Me tomó entre sus brazos y le empapé de sangre.
-No te mueras…
Me abrazó con fuerza. Por un instante dejé de respirar….
“¿Moriré?”
No era mi hora…o la muerte se retrasaba.
Volví a respirar…
Olí el aroma de las frescas flores, de la tierra mojada a lo lejos, de mi sangre….
¿Era mínimamente posible que mi corazón volviera a latir?
Sí. Lo que sucedió fue que la llave que él me regaló, se incrustó en mi corazón al abrazarme él con todas sus fuerzas… provocando que la brecha de mi corazón, queadrá tapada…cerrada con llave.
Esa llave abría MI corazón y era mía y de mi héroe para siempre.










No comments:
Post a Comment